En los últimos años se han desarrollado programas de turismo participativo, invitando por ejemplo al viajero a trabajar en un andén o a recolectar la sal de una salinera. El Valle Sagrado alberga, además, a dos de los más importantes mercados artesanales del Cusco: Písac y Chinchero.
Pese a que en los últimos años ha crecido significativamente la infraestructura turística en el área, ya que se cuenta con una oferta importante-razonable de alojamientos y restaurantes, el valle ha sabido conservar su encantadora paz natural.
El Valle Sagrado de los Incas se extiende a lo largo del río Vilcanota (el mismo que aguas abajo toma el nombre de Urubamba o Willcamayu). Abarca el área comprendida entre los pueblos de Písac y Ollantaytambo.
Es posible acceder a él través de dos carreteras asfaltadas:
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la primera y más utilizada es la que parte del Cusco hacia el norte y conduce, vía Chinchero (28 Kms.), al poblado de Urubamba (57 km.).
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Una segunda vía parte del Cusco con rumbo noreste hacia Písac (32 kms.) y sigue luego el curso del río Vilcanota hasta la localidad de Calca (50 kms.) en pleno corazón del valle. La primera ruta es la más transitada debido a que se encuentra en mejores condiciones.
En el valle existe una sucesión de pintorescos pueblos (algunos con espléndidas iglesias coloniales), andenes y otros restos arqueológicos; así también, hallamos en sus fértiles suelos el maíz más famoso del mundo. Su clima excepcional convierte a este valle en un destino obligado para todo aquel que visite el Cuzco.
Entre las actividades turísticas destaca el andinismo, practicado en los nevados Chicón, Vtkav Willca (también conocido como Puma Sillo o Verónica), Pitusiray, Sawasiray, Terijway y Sunchobamba (todas cumbres de la cordillera del Vilcanota con más de 5000 mts. de altura); las caminatas o trekking; el canotaje (en los tramos Písac/Calca/Huarán/Ollantaytambo); o las cabalgatas y el ciclismo de montaña. En los pueblos del valle existen numerosos hoteles y restaurantes de comida típica. Se recomienda pasar la noche en alguno.
El camino
Si uno opta por ir en automóvil, le servirá de referencia saber que saliendo por la calle Saphi encontrará el Grifo San Carlos, donde podrá abastecerse de gasolina y revisar el estado de su automóvil con comodidad.
Siguiendo la ruta llegará a San Cristóbal y, si cuenta con un poco de tiempo, puede hacer un alto en la iglesia y visitar a uno de los santos protectores más populares del Cusco. El camino al Valle Sagrado es el mismo que conduce a Sacsayhuamán, de modo que si lo desea y el tiempo se lo permite podrá visitar las ruinas de ese complejo: Quenco, Puca Pucara y Tambomachay.
Lo impresionante del camino es que la salida implica ascender por los cerros que dominan el Cusco, lo cual permite gozar de vistas impresionantes de la ciudad, especialmente a la hora del atardecer o en la noche. Si el tiempo y la luz son favorables, se pueden tomar espléndidas fotografías. Desde estos puntos es posible observar con detenimiento la estructura de la ciudad. Cuando los días están despejados, el contraste entre los techos rojos y el cielo azul es espectacular.
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