La escalada en roca es un deporte en auge en todo el Perú y que con el transcurso de los años se ha ido posicionando como una actividad deportiva completa, una actividad con la que el viajero deportista obtiene beneficios en el aspecto físico, emocional y personal.
El ascenso vertical requiere desarrollar técnicas de movimiento donde todo el cuerpo trabaja en armonía. Desarrolla y fortalece la masa muscular, los tendones y ligamentos.
Implica un máximo de flexibilidad en los miembros que participan en la ascensión. Y en la práctica misma, acerca a la persona a espacios que se encuentran fuera de la ciudad, en medio de un hábitat natural.
En Lima se practica en medios tanto naturales como artificiales.
Los medios artificiales son las llamadas "Palestras". Estas instalaciones se construyen de acuerdo con una reglamentación mundial. Esto permite que el deporte se convierta en una actividad sin riesgo y lo practiquen hombres y mujeres sin restricciones de edad.
Los niveles de riesgo son medidos de acuerdo a un rango internacional.
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Las rutas señaladas con el rango GP son aptas para todo público.
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Las marcadas con R se consideran restringidas, porque implican la posibilidad de lesiones de consideración.
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Las denominadas X revisten peligro de muerte.
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Las XX implican peligro de muerte no solo para el escalador sino también para sus compañeros.
Los alrededores de Lima son pródigos en escenarios para la práctica de este deporte. Casi en plena ciudad se encuentran las paredes de Camacho, en el distrito de La Molina. Algo más al este se encuentra Vichuya, en el valle de Lurín. El valle del río Rímac también ofrece posibilidades.
Canchacalla, a la altura del km 46 de la Carretera Central, es la sede de cursos de escalada desde hace varios años. Infiernillo, en el km 67 de la misma ruta, es quizás uno de los más accesibles y exigentes del país.
En el sur, por la ruta de la Carretera Panamericana, se encuentran los acantilados de roca sedimentaria de Bikini (km 45) y La Tiza (km 60), ambos frente al Pacífico, y sobre rompientes que añaden un toque de aventura a una actividad de por sí adrenalínica.
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