POCOLLAY, CALANA, PACHIA, CALIENTES
POCOLLAY
fué, durante la época del imperio del Tahuantinsuyo, uno de
los nueve más importantes ayllus del valle takano o tacneño.
POCOLLAY o POKOLLAY, significa, etimologica-mente : " Tierra de PUKOS, OLLAS ". Parece que allí existían expertos artistas en la fabricación de utencilios de arcilla.
A fines de la Colonia y en los primeros años de la era Republicana, hasta poco antes de la guerra con Chile, POCOLLAY era un pintoresco lugar residencial de las importantes y visibles familias de la ciudad de Tacna; con 613 m.s.n.m., su excelente clima y el hecho de estar rodeado de bello paisaje, contribuyeron a que fuera lugar preferido de las familias " encopetadas " de nuestra ciudad.
Se cuenta que desde allí, las señoras y señores, en lujosos coches o birloches, jalados por ágiles caballos, venían hasta la población para asistir a las funciones de ópera que se daban en nuestro histórico Teatro Municipal.
Poco a poco quedó abandonado el pueblo de POCOLLAY.
Muchas " casonas "
quedaron convertidas en ruinas; y hasta el busto del prócer Zela que
se levantaba en la plaza principal, desde 1877, fué extraído
y desapareció en 1912, durante la dominación chilena.
Pero hay que dejar establecido, que el busto se colocó allí
debido al entusiasmo cívico de los vecinos del lugar, y que el grito
de libertad que dió el prócer Zela, fué en la ciudad
de Tacna, habiéndose reunido la memorable junta revolucionaria en la
casa histórica de la calle que lleva el mismo nombre del prócer.
CALANA
El pueblo de CALANA, capital
del distrito del mismo nombre, está situado a 850 m.s.n.m.
Su clima es templado, seco y estable; el pueblo está rodeado de una
campiña pintoresca; hay abundancia de árboles y variadas hortalizas.
Por un costado del poblado se halla el cauce seco del río caplina.
En el templo antigüo, de factura colonial, se venera la imagen de la Virgen del Rosario.
Al rededor del nombre de CALANA, ( el que se deriva de las voces aymaras : " Kaala hana ", lugar con abrigo de piedras, amontonamiento de piedras o lugar pedregoso ), existe una leyenda que, mas o menos, explica dicha denominación :
Tiempos de auge, de movimiento comercial, de bienestar moral y material flotaban sobre el pueblo. Recios, animosos, alegres, los hombres dueños de recuas o peones, hacían correr la plata como rios sonoros y brillantes ".
PACHIA
Fué creado por Ley de la República, el 20 de diciembre de 1856.
PACHíA es la capital del distrito del mismo nombre; está situado
a 1095 m.s.n.m., su ubicación geográfica está al Nor-Este
de la ciudad de Tacna y dista de ella 17.6 km. El clima es agradable, templado
y constante, puede considerarse a PACHíA como estación climática
de primer orden para la convalecencia de enfermedades bronquiales, palúdicas
y tíficas; por lo que el natural ingenio popular la llama la "
Pequeña Chosica Tacneña ".
El pueblo está distribuído a lo largo de una calle central, posee una plazoleta, dos escuelas, un magnífico templo, donde se venera la imagen de San José, patrón del pueblo.
Las tierras que rodean al poblado son fertilísimas y en ellas se cultivan plantas variadas. Son famosos, quizá únicos en el país, sus " zapallos de carga " que se cultivan en el lugar.
LA
IGLESIA DE PACHíA
El terremoto que el 13 de agosto de 1868 asoló esta región sur
del territorio patrio, trajo por tierra el hermoso templo del poblado de PACHíA,
situación que llenó de profunda consternación a su laborioso
vecindario, que estaba conducido entonces por los piadosos sentimientos del
sacerdote español Salvador Palacios Brina, quien derramando fé
en Cristo, hizo formal promesa de su feligresía de levantar un nuevo
templo, con la voluntad y esfuerzo de todo el pueblo.
El padre Salvador Palacios, que hacía cuatro años se encontraba
en PACHíA, cuando ocurrió esa lamentable desgracia telúrica,
había nacido en la ciudad de Alcira en 1817, localidad a la que nunca
más retornó, ya que el 22 de febrero de 1898, a la avanzada
edad de 81 años, falleció en PACHíA, donde siempre fué
considerado como uno de los hijos del lugar y donde el vecindario, en su memoria,
ha colocado una placa de bronce en la puerta de la Iglesia, que fué
obra de su mejor dedicación.
La iglesia con que actualmente cuenta ese histórico pueblo, en cuyo recinto sagrado con profunda fé cristiana se venera al Gran Patriarca San José, es obra de ese preclaro sacerdote que fiel a su promesa, levantó el nuevo templo, con el esfuerzo y la firme decisión de todo el pueblo pachieño, que en una y otra forma, contribuyó para levantar el nuevo santo recinto, bajo la incansable actividad del mencionado clérigo, que se daba abasto para trabajar en la construcción, para brindar atención a los enfermos y para los fines de su santa misión religiosa.
Dos años después de iniciada su construcción, el pueblo de PACHíA, ya estaba luciendo de nuevo la señorial mansión de Dios, que fué inaugurada y bendecida en 1870, templo que hoy constituye la Parroquia de esa localidad distrital. La inauguración de ésta iglesia que sintetiza la pujanza de un pueblo profundamente creyente, se cumplió con arrestos de gran solemnidad, motivando la concurrencia de las más distinguidas personalidades de Tacna.
BALNEARIO
DE CALIENTES
El Balneario de Calientes, es anexo del distrito de PACHíA; y como
queda expuesto, está dotado de atractivos naturales más que
suficientes para convertirse en un importante complejo de desarrollo turístico.
Hundido en el fondo al Noreste de la ciudad, siguiendo la vía que conduce
al breve y atractivo pueblo de PACHíA, se encuentra la expresión
del rústico balneario de Calientes, que se eleva a 1350 m.s.n.m. y
justo a 24 km del radio urbano de Tacna.
Sencillamente es un precioso rincon del Caplina, con extraordinarias condiciones climatéricas, donde los arrebatos escalofriantes y el ambiente entumecedor del invierno, de ninguna manera encuentran cobijo. Es un lugar romántico y excepcionalmente bello; rusticamente atractivo, agresivamente hermoso. Simplemente es un rinconcito tacneño, donde Natura, sin reticencias, le volcó sus dones, pero donde las buenas intenciones y las manos progresistas del hombre, pese a su antigüedad, no se han posado detenidamente para aderezar sus encantos naturales y darle prestancia y personalidad turística.
Para el caso lo tiene todo; una vertiente de aguas termales que surte a los baños, que desde remotos tiempos, allí existen con fama de ser medicinales; aguas cuyas temperaturas normalmente se mantienen a 36 y a 39 °C.